S.O.S. Salud

Nota de tapa » 01/06/2019

Madres que hacen cola con chiquitos en los brazos desde las tres o las cuatro de la mañana, y que cuando se abre la «salita» descubren que no hay números para todos y que tendrán que volver al otro día, o a la semana siguiente, Centros de Salud que no tienen pediatras, porque renunciaron o se jubilaron y no fueron reemplazados, otros que no tienen personal de limpieza, varios con serios problemas edilicios como humedad y filtraciones en sus paredes y techos, falta de medicamentos para diabéticos, insuficiente cantidad de anticonceptivos para entregar gratuitamente, médicos y enfermeros mal pagados y sobre exigidos con multitareas, son sólo algunos de los inconvenientes que viene padeciendo el sistema municipal de salud, y que llevaron a las medidas de fuerza de los profesionales del área, nucleados en la CICOP, enfrentados con la Secretaría de Salud y Desarrollo Social del municipio en un reclamo que se repite a lo largo del tiempo pero nunca tiene respuestas.
Para colmo, comienza la época de las afecciones respiratorias, como la bronquiolitis, y el interrogante acerca de en qué estado se encuentra Florencio Varela para afrontar este flagelo crece ante la indiferencia de las autoridades, que parecieran sólo atentas a las miserias de sus campañas políticas.
Mi Ciudad dialogó sobre estos temas con la titular del gremio local, Mirta Copello, una médica pediatra que trabaja desde hace 32 años en nuestro distrito, y que toma ocho colectivos diarios –a un costo de más de 200 pesos por día- para ir y venir desde la ciudad de La Plata, y con Paula Alvarez, Directora –por concurso- del Centro de Salud de Villa del Plata, que «cubre» las urgencias de tres barrios y más de 25.000 personas.

«Hace 16 semanas que estamos con medidas de fuerza, queremos visualizar la problemática para que la población entienda que el paro no es sólo porque no se cerraron las paritarias de 2018…», comienza Copello y agrega: «Nos reunimos con el Intendente Watson el 1 de marzo y se comprometió a trabajar en todas las áreas con nosotros pero no nos llamaron más. Nuestros sueldos están casi un 30 por ciento debajo de los profesionales del Hospital Mi Pueblo, que es provincial. Esto hace que muchos trabajadores de la salud se vayan a otros distritos. En provincia también pelean por las paritarias pero con una gran diferencia: un ingresante municipal cobra 8000 pesos menos que un ingresante de provincia».
-¿Cuando habla de un ingresante municipal se refiere a qué trabajo exactamente?
-A un profesional de 36 horas de cualquier área, médico, psiquiatra, trabajador social… En este último tiempo se jubiló gente que no se repone porque nadie quede venir, y se fueron o disminuyeron sus cargas horarias en la ciudad nueve profesionales.
-¿No tuvieron aumento salarial en todo el año?
-Sólo hubo un aumento del 10 por ciento en marzo, sin paritarias.
-Hay 40 Centros de Salud en Varela. ¿Cuántos están en dificultades?
-Hicimos un relevamiento de 25 Centros de Salud y la mayoría tiene dificultades edilicias, falta de personal, equipos incompletos y falta de insumos… El Intendente había quedado en trabajar con las distintas áreas. Hace dos años formamos un comité de higiene y seguridad laboral para trabajar con la Secretaría de Salud en esto. Hicimos este relevamiento para reiniciar ese comité pero nunca fuimos llamados. Por eso también son las medias de fuerza. Pedimos una reunión con el Secretario de Salud y el Secretario de Hacienda.
Paula Alvarez dirige la «salita» de Villa del Plata, donde el agua arruinó techos y paredes, y un fuerte olor a humedad se siente con sólo ingresar al pequeño edificio ubicado en la calle Ameghino, plena zona neurálgica del barrio. Ella, que trabaja con dedicación y esfuerzo en este sitio desde hace 11 años, viajando desde La Plata, recuerda épocas mucho mejores: «Varela supo ser un paradigma de la salud pública muy importante, en los 90, con la gestión del Dr. Vicente Ierace. Eran momentos de crisis pero Varela tenía armada una estructura muy fuerte para la atención de la salud» y amplía: «Este Centro tenía tres pediatras, psiquiatras, cardiólogos, técnicos en electros, psicólogos… Había un equipo muy integral que permitía dar una respuesta como corresponde, lo que se fue perdiendo cada vez más hasta hoy. Eso tiene que ver con las condiciones de trabajo, con lo estructural, trabajar en medio de la humedad, tener que venir desde otras ciudades, lo que suma tiempo y costo, que hace que la oferta no sea tentadora para los profesionales…».

Mirta agrega: «Hay que tener conciencia de lo importante que es la atención primaria de la salud, ya que con equipos conformados por todos los integrantes y condiciones dignas de trabajo y con insumos, en los Centros de Salud se pueden solucionar el 80 por ciento de las patologías de los barrios… La gente no tendría que trasladarse a otros municipios como pasa ahora. Mucha gente se va a atender a Casa Cuna, a Gonnet, a Berazategui…» y sentencia: «Tener nuevamente una atención de excelencia es una decisión política».

(Ver nota completa en la edición de papel)


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