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Miserias argentinas



Editorial » 01/06/2020

Mientras la gente se muere por el COVID-19, y las PYMES se funden por no poder trabajar, algunos se dedican a hacer política, y de la más baja. Después de 28 años continuados de gestión peronista en la provincia de Buenos Aires, el presidente Fernández y el gobernador Kicillof responsabilizaron a María Eugenia Vidal del calamitoso estado de los hospitales y la Salud bonaerenses. Sin embargo, Vidal, en cuatro años, refaccionó a nuevo 58 guardias de centros asistenciales que se caían a pedazos –entre ellas, la de Florencio Varela- y llevó el SAME a toda la provincia, aunque algunos municipios, como La Matanza, lo rechazaron.
Del mismo modo, distintos funcionarios y referentes kirchneristas intentaron echar la culpa de los contagios en el Conurbano a Horacio Rodríguez Larreta. Hasta el Intendente Watson salió a quejarse por los varelenses «que se contagian cuando van a trabajar a Capital». Sin embargo, nadie escuchó al gobernador de Chubut decir que dos de sus casos se debieron a contagios en Florencio Varela, donde vinieron a visitar a su hija. Y algo más: ¿por qué creerá nuestro jefe comunal que hay tantos varelenses que trabajan afuera del Distrito? ¿Será culpa de Larreta o tal vez sea la consecuencia de más de 30 años de la deplorable gestión de Julio Pereyra, que a través de sus especiales «exigencias» echó a decenas de industrias y empresas que buscaban establecerse en esta ciudad, y fueron muy bien recibidas en Berazategui y otras localidades? ¿Qué fuentes de trabajo trajo en todo este tiempo el pereyrismo a nuestra ciudad, aún contando con figuras de su mismo espacio político en la Provincia y en la Nación?
Al mismo tiempo, el aparato propagandístico oficialista usa la lamentable muerte de una referente social del Barrio 31 para cargar contra el jefe de gobierno de CABA. Pero no se alarman por los tobas muertos en la tierra peronista del «Coqui» Capitanich, ni por los infectados en las villas de Quilmes, donde manda la camporista Mayra Mendoza. Como si hubiera distintas categorías de víctimas.
Causa vergüenza ajena ver cómo algunos descubren recién ahora las condiciones infrahumanas en las que se vive en muchos lugares del país, y especialmente en este sector del Conurbano. En las últimas décadas, lo único que creció por estos lados fue la pobreza, y el patrimonio de muchos políticos.
Usar la Pandemia, el miedo, y la muerte, para posicionarse políticamente, es otra miserable acción de las que estos privilegiados inoperantes –que se especializan en «ajustar» a todos, pero nunca se «ajustan» a ellos mismos- acostumbran ejecutar.
El COVID-19 no discrimina. Igual que la mediocridad de los que nos han gobernado desde hace más de medio siglo.


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