Mala vista

Nota de tapa » 01/07/2018

Los ópticos de Florencio Varela están en estado de alerta por la proliferación de un grupo de personas que sin control legal ni sanitario alguno, recetan y venden anteojos en sociedades de fomento y otras entidades del partido.

Según informaron a Mi Ciudad los ópticos Juan Carlos Godoy, Alfredo Díaz y Eduardo Folgar, la maniobra comienza con la convocatoria, a través de las redes sociales, o mediante un cartel puesto en el lugar donde se desarrollará la actividad, en la que se anuncia que habrá “tests de agudeza visual gratuitos” y venta de anteojos con “precios comunitarios”. Inclusive, algunos de estos folletos mencionan un supuesto “apoyo de la Secretaría de Salud” del Municipio. Así, con la apariencia de una campaña oficial, se realizan controles y se venden lentes a un promedio de 700 pesos, aunque en la tarea «no interviene ningún oftalmólogo ni óptico matriculado alguno», aseguran. ¿Quién es el que receta entonces? “No lo sabemos, pero sí sabemos que no es un profesional de la salud”, nos dicen tres de los más reconocidos ópticos de nuestra ciudad.
La cifra aproximada de anteojos entregados por este sistema es sorprendente: se habla de por lo menos 600 por semana.
La irregular comercialización no es privativa de Florencio Varela. Aparentemente, quienes están a cargo de ella vienen siendo desplazados de otras localidades al revelarse la precariedad y el riesgo de sus productos. En Berazategui fue el propio Intendente Patricio Mussi quien, advertido de este manejo, lo prohibió en todo su distrito.

 

Con apoyo del concejal

El Secretario General del Sindicato de Trabajadores Municipales y a la vez concejal del oficialismo Darío D´Aquino, también está señalado por participar de estos “operativos”. El propio edil subió a sus redes imágenes mostrando su presencia en las jornadas donde se entregaron anteojos. “Durante estos días estuvimos en distintos barrios de Florencio Varela con los operativos de lentes comunitarios junto a la RMI Argentina. Un servicio de excelencia para muchas y muchos vecinos que pueden acceder a controles oftalmológicos gratuitos y obtener sus anteojos a precios muy bajos.”, posteó a fines de 2017. Las entregas se realizaron en Martín Fierro, Santa Rosa, Bosques y San Nicolás, entre otros.

“Ilegal y riesgosa”

La situación reviste tal gravedad que hasta el Colegio de Opticos de la Provincia de Buenos Aires tomó cartas en el asunto, enviando una carta al Intendente Andrés Watson el 30 de mayo de este año, en la cual manifiesta su “profunda preocupación” por las numerosas denuncias recibidas por la entrega de anteojos fuera de las casas de ópticas “a través de programas avalados por el Municipio”.
El Colegio le recuerda al jefe comunal que “la venta y distribución de armazones, monturas, cristales y todo elemento destinado a interponerseen el campo visual debe ser realizado a través de casas de óptica debidamente habilitadas, con la supervisión del Director Técnico matriculado”. Esta norma está establecida por las leyes 10.646, 7.314 y su Decreto Reglamentario 419/ 71. La misiva, que firma el titular del organismo, Marcelo Centurión, termina remarcando que “cualquier actividad que se desarrolle en contravención a estas disposiciones implica no solamente una violación legal, sino también la puesta en riesgo de la salud visual de la población”.
El régimen al que están sometidos los profesionales ópticos es muy estricto. No pueden tener registrada más que una sola óptica a su nombre, y deben permanecer siempre en el local, estando obligados a asentar en un libro cuando se ausentan del lugar. Además, deben llevar un registro de todas las recetas elaboradas. “Si nos encuentran un anteojo trucho, nos cierran el negocio”, nos dicen, y agregan que “para colmo también hay farmacias que venden lentes no recetados, cuando están impedidas de hacerlo”. Una de estas farmacias funciona en la calle Dr. Sallarés y hasta tendría un aparato para “medir” la graduación de los anteojos, algo que según sostienen los ópticos a Mi Ciudad, solo puede hacer un profesional matriculado.
¿Realmente la Comuna auspicia esta irregularidad o desconoce que se la está involucrando en una actividad ilegal y de alto riesgo para centenares de varelenses? Las autoridades tienen la palabra.


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