OPINIÓN

Varela espera



Opinión » 01/12/2014

Las filas en la ciudad cada vez son más largas y el tiempo perdido no se recupera.

Cada principio de mes resulta más habitual observar un paisaje compuesto por filas y filas de gente esperando por diversas razones en las inmediaciones del centro varelense. Durante ese momento del calendario en el que el pago de los salarios coincide con el vencimiento de los servicios, la espera se vuelve una de las actividades más practicadas por los vecinos de todo el partido. Bancos, estaciones de cobro de servicios y hasta lugares como el Correo Argentino presentan filas de entre treinta y cien metros según el caso. El maltrato al usuario o cliente se combina aquí con el desconocimiento y tolerancia de estos, batiendo un cóctel que sólo parece reproducir las demoras.

En los cajeros automáticos del Banco Nación de Monteagudo se forman dos filas que ocupan todo el ancho de la peatonal. Una, exclusiva para clientes del banco y, otra, para usuarios de la red Link. Christian (35), ubicado en los últimos lugares de la fila de cliente, afirma: «La cola dentro de todo avanza, en cuarenta minutos como mucho estoy». Fernanda (34), desde la otra fila, describe un panorama similar y agrega: «Este cajero tan mal no está.

Recién pasé por el de Boccuzzi y la cola era de una cuadra.» Adentro del banco, el panorama es aún más desolador: gente con varias decenas de números por delante del suyo, teniendo que esperar horas en un lugar que, por ejemplo, no tiene baño para clientes. El Banco Provincia, ubicado a cien metros, ofrece una imagen similar. La cuadra del Correo se encuentra ocupada casi en su totalidad, por otra marea de gente que tiene que destinar casi el día entero a ser atendida.

El registro civil es otro exponente, agregándole a su de por sí limitado horario de atención otros tantos recortes temporales arbitrarios, como la entrega de actas o simplemente de números para el trámite que uno busca realizar.

En los bancos, por ejemplo, en los que cada vez se ve menos personal destinado a la atención al público. Recorte de personal, por cierto, que no siempre se ve reflejado en la provisión de medios electrónicos para agilizar trámites. La misma tendencia se observa en casi todos los organismos: la cantidad de ventanillas destinadas a la atención siempre es superior a la cantidad de personal ocupado en dicha actividad.

Los usuarios, por su cuenta, también tienen su parte de la culpa. Lo que ocurre con los cajeros automáticos es un ejemplo de esto: las extracciones de las denominadas cuentas sueldo son gratuitas, pudiendo realizarse sin costo en cualquier cajero, de cualquier banco, de cualquier red. No hay necesidad de que los trabajadores se agolpen cada mes en las puertas de un mismo banco a retirar su salario, y sin embargo ocurre. A su vez, muchas de las gestiones que se realizan en bancos o correo no necesariamente deben hacerse por mostrador o caja, existiendo otros medios más ágiles para efectuarse (como lo son el pago de servicios o tarjetas de crédito) y sin embargo se hacen, quitándole tiempo así a aquellas personas que sí o sí deben pasar por mostrador o caja para realizar una gestión.

Las largas esperas a las que se someten los vecinos en el centro de Varela es algo que no debe naturalizarse. No está bien, no es correcto, que uno tenga que esperar dos horas para llegar a la ventanilla del banco o destinar toda una mañana para hacer un trámite en el registro civil. Ese tiempo, lamentablemente, nunca se recupera.


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