¿Qué va a pasar con EDESUR?



Nota de tapa » 01/08/2020

Un problema que parecía haberse atenuado reapareció con gran intensidad en estos meses: los cortes de energía eléctrica volvieron a ser una constante en Florencio Varela y gran parte del Conurbano, especialmente en épocas de verano y de invierno.
Es conocido que el servicio de EDESUR nunca fue eficiente en nuestro distrito, donde la falta de inversión y del mínimo mantenimiento en el cableado siempre quedó en evidencia. Son innumerables los casos de postes de luz que, podridos en sus bases, se cayeron provocando la consecuente falta de servicio después de la mínima tormenta o ventisca, así como las conexiones que explotaron o se incendiaron dejando manzanas enteras sin suministro.
Durante la Pandemia, a la falta de energía, que en algunos domicilios llegó a superar los 10 días corridos, se sumaron abusos en las tarifas, llegándose a «estimar» sumas impagables aún en comercios que llevan más de 100 días cerrados. Para colmo, la empresa viene mostrando una total desconsideración hacia sus abonados, a los que se les hace imposible presentar una queja no solo personalmente –la oficina permanece cerrada al público- sino también en forma telefónica.
¿Por qué EDESUR no invierte en obras si gana fortunas?, preguntan muchos vecinos. Un estudio elaborado por la Universidad de Avellaneda estima que entre 2016 y 2019, los incrementos acumulados promedio en energía eléctrica fueron del 3.624 %. Según el informe, en 2018, con respecto al año anterior, EDESUR aumentó su rentabilidad en un 60%, ganando $ 1.423 millones netos.
El Intendente Andrés Watson y sus pares de otras localidades efectuaron varios reclamos y presentaciones judiciales contra la empresa, pero sin obtener resultado alguno. Los jefes comunales redoblaron la apuesta y, a través de sus redes sociales, y de presentaciones en programas radiales y de TV, profundizaron sus críticas a la concesionaria. «Seguimos exigiendo que Edesur Argentina se haga cargo de inmediato de los cortes y el servicio deficiente que brinda a nuestros vecinos y vecinas, pese a los reiterados aumentos aplicados. Es momento que se responsabilicen y se comprometan a dar una solución. La luz es un derecho», publicó Watson en Internet. La última frase también apareció pintada en paredes de nuestra ciudad.
Luego, el intendente realizó un raid mediático que incluyó reportajes en Crónica TV y A24, y fue en el ciclo «Fuerte y al Medio» de El Destape Radio, donde señaló: «hubo una desinversión de la empresa de muchísimo tiempo. Primero porque en los últimos cuatro años se le ha condonado deuda, y luego porque hubo un aumento que no fue proporcional con la inversión que debería haber realizado la compañía». Sin dejar de mencionar que 16 barrios varelenses tenían problemas con el servicio, agregó: «estamos hartos de que esta sea la misma problemática todos los inviernos y veranos; que siempre manden a un europeo distinto a charlar con los intendentes y que lo cambien cuando justo sabe los problemas que tenemos».
Su par de Berazategui, Juan José Mussi, fue más allá y directamente pidió la «estatización» de la compañía.
Por su parte, la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires le pidió formalmente al ENRE (Ente Nacional de Regulación de Electricidad) que le quite la concesión a EDESUR.

 

El huevo de la serpiente

Para entender el origen del conflicto, es bueno tener en claro una serie de incumplimientos cruzados entre EDESUR, el Estado y los municipios.
¿Qué se paga cuándo se abona la tarifa por la «luz»? La tarifa se compone de la energía mayorista, la transacción a CAMMESA (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico) que se la vende a EDESUR a un precio fijado por el Estado, y el VAD (valor agregado de distribución), que es la ganancia bruta de EDESUR. Es decir que el precio de la energía mayorista está incluido en la tarifa, que además tiene el VAD y los impuestos.
A EDESUR el Estado le congeló el VAD contractual, que estaba fijado en dólares, en febrero de 2002. Desde ahí casi sin cambios hasta 2016 siguió cobrando sus ingresos sin actualizar el precio en pesos. El resultado es que hoy, los VAD de Edesur y de EDENOR son los más bajos del país, casi un tercio de los que paga, por ejemplo, un usuario de La Plata, de la Costa, de Santa Fe o Córdoba.
El gobierno de Macri aprobó la llamada «reestructuración tarifaria integral», por la cual EDESUR renunciaría a todos los juicios contra el Estado por incumplimiento del contrato, a cambio de que el Estado no le cobrara las multas por las obras no realizadas. La compañía logró que se le fijara una tarifa actualizable por inflación y que cubriera sus costos vigentes a 2016. Los aumentos se hicieron en forma escalonada, terminándose de cerrar la reestructuración en abril de 2018, con un dólar a 18 pesos. Fue entonces cuando las tarifas volvieron a congelarse.

 

¿A quién le conviene la estatización?

La empresa, gran parte de cuyas acciones pertenecen a la compañía italiana Enel, tiene a su cargo el servicio eléctrico en un territorio de alrededor de 3.300 kilómetros cuadrados entre CABA y 12 partidos del Conurbano (Florencio Varela, Quilmes, Berazategui, Avellaneda, Almirante Brown, Cañuelas, Esteban Echeverría, Ezeiza, Lanús, Lomas de Zamora, Presidente Perón y San Vicente) y atiende a unos 2,5 millones de usuarios. ¿Es creíble que no sea rentable?
A partir del último congelamiento, EDESUR profundizó la desatención del servicio, alegando no poseer fondos ni cuadrillas suficientes para hacer frente a los múltiples problemas generados en toda su área de cobertura.
Aunque suene antipático, especialistas del área de Energía estiman que tanto EDESUR como EDENOR acumulan alrededor de un 100 por ciento de atraso en la actualización de sus tarifas. Para entenderlo, basta decir que el costo mayorista de la energía hoy es de 4,5 pesos por kw/hora, mientras que un usuario residencial medio está pagando 1,8 pesos. Es decir que se sigue pagando menos del 40 por ciento del costo real que necesita el sistema para funcionar correctamente.
Los municipios suelen compensar gran parte del consumo que tienen en alumbrado público, escuelas, pozos de agua, bombas cloacales y edificios comunales, con la contribución municipal, pero siempre les queda algo a pagar, que hace mucho no pagan. Estos incumplimientos cruzados llevan a que si se le reclama a EDESUR por su falta de inversiones, la empresa responda que no se le respetaron los aumentos de tarifas prometidos.
¿Cuál es la solución? Un ajuste, una salida ordenada, o la estatización. Esta última opción, impulsada por varios intendentes oficialistas, es, paradójicamente, la más conveniente para la empresa, que tendría un futuro juicio internacional ganado en el CIADI por mucho más valor que el activo que tiene hoy, ya que se prevén más pérdidas al no subirse la tarifa. Y sobre estatizaciones y juicios perdidos ya tenemos ejemplos suficientes. Uno de los más recordables, el del caso YPF.
Si se reestatiza EDESUR, más allá de las imaginables dudas acerca de la real capacidad para hacerse cargo del calamitoso estado de la red eléctrica que esa empresa opera, se les sacaría de encima un problema a sus dueños, ya que no solamente recibirían por tal medida una fuerte suma de dinero, que incluiría los recargos e intereses por lucro cesante e incumplimiento, sino que los liberaría de todas las obligaciones pendientes.
Sería un nuevo gran negocio para los especuladores de siempre, en el que como también es habitual el que perdería sería, una vez más, el Pueblo.

 

Reclamo Vecinal

El 25 de julio, vecinos del centro realizaron cortes de calle en protesta porque cada fin de semana se quedan sin luz y nadie atiende sus reclamos. Los cortes se efectuaron en Ayacucho y Las Heras, Falucho y Ayacucho, Las Heras y Maipú, Las Heras y Chacabuco y Las Heras y Vélez Sársfield. A muchos de ellos se les quemaron los electrodomésticos.


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