HISTORIAS DE MI CIUDAD

Pucho Morbelli, pasión por la madera



Historias de Mi Ciudad » 02/02/2026 03/02/2026

Almanaques del 55, lámparas, faroles, revistas del 60, fotos artísticas de él mismo, una salamandra que mantiene aún más cálido el ambiente, la cabeza de un jabalí, algunos esqueletos de cabezas de animales, latas de galletitas y Torta Galesa, una TV chiquita, una radio y lo fundamental: un trozo de buena madera y herramientas para tallarla.

Almanaques del 55, lámparas, faroles, revistas del 60, fotos artísticas de él mismo, una salamandra que mantiene aún más cálido el ambiente, la cabeza de un jabalí, algunos esqueletos de cabezas de animales, latas de galletitas y Torta Galesa, una TV chiquita, una radio y lo fundamental: un trozo de buena madera y herramientas para tallarla. Todo esto comprende «el mundo» de Eduardo «Pucho» Morbelli (60) que muy amablemente nos invita a introducirnos en su fabuloso taller para conocer un poco de su vida y su pasión: tallar la madera.

-¿Qué actividad realizaba antes de tener este hobby y actualmente trabajo tan interesante?
-Yo trabajaba en la tienda con mis padres en Sallarés y España hasta el año 80 en que se cerró. A mí me gustaba pintar y un día me puse a tallar el escudo vasco para mi señora que es vasca, para ver qué era lo que salía. Nunca había tallado y no tenía idea.
-Como algo nuevo a descubrir…
-Claro, para entretenernos con algo. Y ahí empecé y comenzaron a pedirme trabajos, después comencé a hacer relojes, los viejos almacenes, los escudos de las familias, de apellidos y así se fue formando la cadena hasta hoy que siempre tengo algo que hacer.
-¿Cuántos trabajos tiene realizados desde que empezó hasta la actualidad?
-¿Querés la cifra justa? : 2113. Se me dio por anotarlos, mi primer trabajo me llevó 57 horas (el escudo chiquito vasco), y después de eso seguí anotando para ver el tiempo que me llevaba cada uno. No tengo necesidad de anotarlo pero lo hago a ver si viene la DGI todavía… (risas).
-¿Cuánto es el tiempo promedio para realizar un escudo?
-Más o menos tres días y medio a cuatro, entre que preparo la madera y voy a lo de Tato Spinardi, que me hace la gauchada de darme una lijada. Después el dibujo lo hago aparte. Cuando la persona se decide y le agrada entonces lo paso a la madera y ahí empieza el tallado: tres días y medio y cuatro con el lustre.
-¿Con qué herramientas se trabaja para tallar?
-Yo trabajo con gubias que son muy delicadas, lijas, mantillos…
-¿Cuál fue el trabajo que a su gusto más le gustó y mejor le quedó?
-Los que me agradaron son el Cristo, aunque es muy bravo por las muñequitas que quedan muy finitas . A mí me gusta hacerlo flaco, colgando. El Vasco y el Viejo Almacén también me gustan.
-El espejo de su living es muy lindo, llamativo.
-Sí, de esos empezaron a salir. Lo hice para regalarlo yo y me gustó a mí y le gustó a la gente. Ahí empecé a hacerlos.
-Y sin ningún tipo de publicidad, sus cosas se dieron a conocer «boca a boca»…
-Si. Entre gente conocida, también en San Isidro hay un muchacho que vende mis cosas y todavía viene a buscar, lleva mucho para el turismo. Propaganda nunca hice, creo que esta es la primera vez que charlo con un medio.
-Aparte noto que va a cazar. ¿Cuánto hace que caza?
-Siempre he salido con Ernestito Scrocchi. Vamos a La Pampa a lo de unos amigos que tienen viviendas en Toai, y cada vez que hay luna llena vamos a cazar jabalíes y como viste, estamos preparando la carne del animal.

Confiesa que no pondría un negocio para vender sus trabajos porque se siente mucho más cómodo en su taller, que es su mundo, su vida, donde comparte con su señora los días haciendo algo que enorgullece y fascina desde aquella vez en que por curiosidad tocó una madera «para ver que salía» y salieron y saldrán trabajos magníficos, verdaderas obras de arte.

C.S.

(Mi Ciudad N° 1037, junio 1992).


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